Así como ciertos colectivos entrelazan sus dedos mientras se arrodillan, y otros tocan el suelo con la frente, también nosotros tenemos nuestra postura de oración y no es otra que cruzar los pies al caminar. El tablón requiere la creencia a pies juntillas de que el crosstepping es el camino a seguir (hacia el nose, claro).
Por supuesto, la adoración del longboard dispone de lugares de peregrinaje esparcidos por todo el mundo (hasta en Catalunya se encuentro uno de ellos). Así pues, considérate impuro si al menos una vez en tu vida no acudes a Malibú, Noosa, Waikiki o El Cementiri de Sitges, pues el peregrinaje tablonero, la “búsqueda”, nos ayuda a tomar conciencia de las posibilidades maravillosas de las medidas agraciadas (no nos referimos al tamaño de tu barriga, lector, sino a tú tabla de surf).
Probablemente, en ocasiones surgen sombras que vienen a ocultar la perspectiva de la verdad, sombras que ponen en peligro nuestra fe por algunas frustraciones y tensiones, que nos preguntemos si nosotros, los tabloneros, estamos realmente llamados a guiar al mundo por el camino que nos fue confiado.
Pero hemos de saber que nuestra fe ciega e incesante nos sostiene cuando le damos la espalda y pensamos “¡Ui! Hoy está gordo. ¿Saco una 6.3?” o cuando días de temporal, espumón tras espumón, nos vemos arrastrados por los tirones del leash en dirección a la orilla por no poder hacer “patos”.
Como el pueblo judío en el desierto, a veces maldecimos a nuestra orden: ¿por qué toda esta marcha, dolorosa, si no vamos ni a poder llegar al pico? Tengamos confianza: El longboard responde a nuestras oraciones, a su manera, a su debido tiempo. Él sabrá suscitar nuevas iniciativas en nuestro interior que nos permitan encarrilarnos.
Foto 1 – Surfaris motorizados con los tablones a cuestas.
Foto 2 – Lugar de peregrinaje tablonero catalán, también conocido como “la platja dels enganyats” (la playa de los engañados).
Foto 3 – Dónde empezó el surf es algo que me gustaría saber realmente; la respuesta, ni tu ni yo la sabremos jamás, lector, pero si tuviéramos que decir algún lugar, yo me decantaría por Waikiki.
Foto 4 – Sur de California, otro destino sectario obligado... y lleno de fieles, por cierto.



6 comentarios:
Maravillosas las fotos. ¿Por cierto, no vale La Côte des basques como lugar de peregrinaje? ;)
Saludos.
¿Y cual seria el centro de peregrinaje español?
Todos esos me pillan un poco lejos.
Yo, no sé muy bien por qué, habiendo sido un adicto durante muchos años -y por tanto sectario- estoy empezando a entender porque el 90% de los días en que entra algo se le puede llamar "la playa de los engañados"... :0)))
Es una playa para tabloneros... que no tablonean.
Es decir, si sólo quieres deslizarte, sin más, vale. Va muy bien. Para el resto de longbordeo, uffffffffff... Eso sí, el resto de días, los que aguanta, crece y viene de lejos, los engañados son los que no entran.
Pero son tan pocos días al año, snifff...
la cote es un referente del long europeo!en españa?que decir. peñarubia en asturias, somo en cantabria o el faro trafalgar en andalucia podrian ser firmes candidatas,no?
Un abrazo.
Txus
Por supuesto que vale la Cote, aldaitu!! Comparto la opinión de que es un referente europeo.
Discrepo, discúlpeme, Txus, sobre sus candidatas. Si bien las que citas son olas que pueden ser bien disfrutadas con el tablón, distan mucho, a mi modo de ver, de convertirse en puntos clave y/o neurálgicos del longboard.
Así pues, siento mucho no poder responder a tu pregunta, Anónimo.
Er niño der Walden que no se queje tanto que poco le hace falta para estar en "la playa de los engañados" a la mínima que se intuye pueda romper. Nos guardaremos para bien, la aclaración sobre el porqué del sobrenombre de esa ola.
En cada sitio hay una referencia o un refugio, una ola desechada porque no no es rapida sino lenta y babosa.
Nosotros lo llamamos er bu, en Málaga. Alli manda el long.
Salinas desde luego es la referencia, es la peregrinacion.
Sikorsky
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